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Arrancan los cuentos

4 septiembre 2009

Primera entrega de los cuentos cortos que aparecerán en Deporpurri, en esta oportunidad:

Tocar el Sol

Siempre me llamó mucho la atención como todo el tiempo le preguntaban a Solcito sí alguna vez le habían dicho lo linda que era. Es a raíz de esto que elaboré mi teoría, porque es una teoría, no una locura salida de mi mente. Es algo que yo elaboré minuciosamente, estudié mucho el tema y mi hipótesis inicial fue en repetidas ocasiones sometida a distintos testeos.  La conclusión a la que arribé no presentó objeciones y es recién ahí que me decidí a llevarla a cabo. Yo sabía fehacientemente que no iba a lastimar sino a ayudar a  Solcito.
Sinceramente me resulta difícil entender que ustedes sean en este asunto los que pretendan proteger a Solcito y buscar en mí un culpable. Culpable de qué. ¿ De su felicidad? Algún día, cuando todo este circo forme parte del pasado, la pequeña Sol será una mujer y me lo agradecerá. Sabrá que la habré librado de una vida frívola construída a costa de su belleza y jamás tendrá dudas sobre su capacidad para alcanzar metas. Sus logros serán obra exclusiva de su esfuerzo y disfrutará de una familia hermosa. Será feliz Señor Juez, será feliz. Y lo será por mí.”
Solcito cierra el expediente judicial. Estuvo repasándolo en silencio por más de dos horas y hace veinte minutos que encontró la foja con la declaración que Pedro Martín Escalante hiciera 26 años atrás previo a que el Juzgado interviniente lo encontrara responsable del delito de lesiones graves y dispusiera su internación en un neuropsiquiátrico.
Las lágrimas invaden su rostro y salen a mares de sus encandilantes ojos verdes. Sus manos intentan calmar la tempestad al tiempo que acomodan su rubia cabellera.
A María Sol hace mucho tiempo que nadie la llama Solcito. En Tribunales es la prestigiosa Dra. Ocampo. Para su marido es amor o Marisol. Lautaro y Sofia simplemente le dicen mamá. Pero Solcito ya no. También hace mucho tiempo que nadie le pregunta por lo linda que es.
Las lágrimas no detienen su ritmo, se abren paso entre las cicatrices y descienden lentamente por sus mejillas.

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3 comentarios leave one →
  1. Chipita permalink
    10 septiembre 2009 16:02

    Maravilloso, muy bien narrado. Me encanta lo variado del blog, hacia falta un sitio asi. Saludos chipatianos!!!

  2. Atila Arennas permalink
    11 septiembre 2009 17:30

    Excelente forma de narrarlo.

  3. 11 septiembre 2009 18:14

    Ah… y me encantó el nombre “Solcito”

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